El 3 de junio de 1989, el ruido de tanques avanzando sobre la plaza de Tiananmen anunciaba la masacre. Pese al secretismo de las autoridades, se calcula en miles de muertos el coste social de la represión
MARÍA EUGENIA ALONSO | Madrid
En 1989 una oleada de protestas, protagonizadas principalmente por estudiantes, recorrió la geografía china. Tras la muerte en abril del mítico líder Hu Yaobang, la Primavera de Pekín floreció y el 20 de mayo de 1989 la situación estaba fuera del control de las autoridades comunistas. M ás de un millón de manifestantes llenaron las calles.
Durante siete semanas, los estudiantes ocuparon la céntrica plaza de Tiananmen rechazando moverse hasta que sus demandas fueran escuchadas. ¿Las exigencias? Terminar con la corrupción, los manejos ilícitos de los funcionarios, la injusticia social y permitir la libertad de prensa, de opinión y de reunión.
Tras un duro debate en el seno del Partido Comunista, el 3 de junio de 1989 unidades militares del Ejército Popular chino recibieron la orden de intervenir y aplastar la revuelta. Pese al secretismo de las autoridades, se calcula en miles de muertos el coste social de la represión.
Un hombre anónimo que se volvió internacionalmente famoso al ser grabado en pie frente a una línea de varios tanques durante la revuelta de la Plaza de Tiananmen.